viernes, 27 de enero de 2012

Mutuas y trabajdores

Al igual que otra mucha gente, yo trabajo de operario en una fábrica, concrétamente del sector del metal; en dicha fábrica hay máquinas que se estropean y tienen averías cada cierto tiempo. Cuando una de estas averías ralentiza o paraliza la producción, inmediátamente aparece el equipo de mecánicos o electricistas de mantenimiento para su diagnóstico y reparación.
Decir mantenimiento es una falacia, pues no existe, sólo hay reparación, es decir, no se cambian las piezas cuya vida laboral está agotada, se espera a que se jodan del todo con el subsiguiente riesgo de joder otras piezas de la maquinaria.
Realizado el diagnóstico, el jefe de mecánicos o de "chispas" dice al director técnico: "se ha roto esta pieza, hay que pedir nueva", o sea, hay que esperar una semana y un par de días más para colocarla y echar a andar la máquina. En ese momento los ojos del director se vuelven hacia el interior de sus cavidades y la cabeza gira 360 grados, ante lo cual el jefe de mecánicos, que ve la oportunidad de apuntarse un tanto, le dice que con un parcheo estará en marcha para mañana, mientras se espera la nueva pieza. La respiración y el color del rostro del director vuelven a ser normales.
Al final se hace un parcheo que solemos llamar: "provisional para siempre"; no se ha solucionado el problema real, pero la máquina está en marcha, que es lo que importa; hasta cúando...? ya se verá.
Todo este rollo viene a colación de las mutuas, asi como mecánicos y electricistas componen el Departamento de Mantenimiento para las máquinas, las Mutuas son el "Departamento de Mantenimiento" de los currantes, y como tal actúan. Cuando vamos con una "avería" nos parchean para seguir currando, de hecho el Ibuprofeno es el gran "Bálsamo de Fierabrás" para las mutuas. Ibuprofeno, Dolotrén e infiltraciones para quitar el dolor y seguir currando; se soluciona el problema? no, pero se evita la baja, que es de lo que se trata, al menos momentáneamente.
 Cuando uno entra en una mutua con alguna "avería" que se ha hecho durante la jornada de trabajo, lo hace con cierta vergüenza y reparo porque las miradas parecen de "aquí viene otro vago jeta que quiere la baja".
Prima el resultado económico y no defraudar a la empresa, que es la que al fin y al cabo le paga, antes que la salud del trabajador; y más en estos tiempos de crisis.


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