El P.N.V. se ha planteado cambiar el nombre del partido y pasar, de llamarse Partido Nacionalista Vasco, a llamarse Partido Nacional Vasco. El chiste fácil sería decir: ellos que lucharon en la Guerra Civil contra los Nacionales, ahora se hacen llamar igual: ¡Qué ironía!
La nueva denominación suena a los partidos sudamericanos y sus rimbombantes nombres (Partido Justicialista, Partido Revolucionario Institucioanal,...) que no consiguen tapar lo que realmente son: un estercolero de corrupción. Pero esta nueva denominación suena como a muy español.
Su argumento es que de esta manera recalcan el espíritu y la vocación de liderazgo del partido en Euskadi. Y esto es también muy Carpetovetónico; me explico: el facherío español, la derecha española, siempre ha considerado que ellos son los únicos capaces y los únicos destinados a dirigir los designios del pueblo. Ellos, los conservadores del iberismo auténtico, la piel de toro es suya, son los verdaderos salvaguardas de las esencias patrias.
Y algo así ha creído siempre el P.N.V., siempre se han considerado de la misma manera. Que nadie se extrañe si el próximo lehendakari del P.N.V. antepone a su título la leyenda: "Por la Gracia de Dios". Los tocados por Dios a través de Tubal y su hijo Aitor. Sólo ellos saben lo que conviene a los vascos.


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