En el siglo XVII español, "El Siglo de las Luces" la crisis del Imperio era más que evidente, el empuje de los Tercios, invictos durante 100 años, cedía ante las nuevas potencias. España retrocedía en todos los frentes y el panorama interno era más desolador aún. Escasa o nula actividad industrial y comercial (seguían con la mentalidad de que la riqueza viene de América o de las rentas de la tierra), hambre y miseria por doquier.
En este contexto, hay documentos que constatan el malestar de las altas jerarquías eclesiásticas por el ingreso masivo de gentes sin vocación en las filas de la Iglesia. Gente "sin oficio, ni beneficio", con poco apego al trabajo y mucho a la vida contemplativa, y, si tiene ciertos privilegios y prebendas, mucho mejor. La Iglesia era el mejor destino para estos jetas, cobardes y vagos.
Cuatro siglos después, no encontraremos a estos "tipos" en la Iglesia, sino en la Política. En todos los partidos políticos (insisto: en TODOS) podemos encontrar a estas moscas parásitas viviendo por el puto morro; pero, claro, cuanta más mierda domina el partido en cuestión, mayor es el número de moscas que acuden, y, así, en el Estado Español, cuatro son los partidos llamados a dicha gloria, los que mayor número de moscas acumulan: PP, PsoE, PNV y CiU.
El perfil viene a ser parecido al siglo XVII: gentes sin oficio, ni beneficio, con escasos o inexistentes estudios, carreras que valen de poco en el actual mercado laboral, etc... que optan por arrimarse al árbol de los partidos políticos para vivir a su sombra. Y los que se supone que son honrados tienen cierta culpa por no usar el matamoscas.


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