Esta gran frase que, como las grandes frases chorras suena redonda y contundente, es la más repetida por gente que "ha espabilado" y se ha pasado de bando. Gente como Federico Jiménez Los Santos, Ramón Tamames, etc... Señores que han pasado de militar en la izquierda en su juventud a militar en la derecha más retrógada. Señores que defienden, ahora, la privatización de casi todos lo servicios sociales porque hay que controlar el déficit presupuestario; es decir: sistema yanqui, el que tiene dinero se cura y el que no se muere, en el caso de la sanidad. Que mande el mercado, que se autorregula. La selva.
En fin, que la gente de derechas defiende un Darwinismo elevado al infinito, porque el Darwinismo en la naturaleza viene marcado por la necesidad de supervivencia, mientras que en la humanidad viene marcado por la madre de todos los pecados, el pecado que abarca y aglutina a todos los demás: La Avaricia.
La avaricia es el motor de la "evolución" humana y el instrumento es la Guerra. Todas o casi todas las guerras en la historia de este planeta vienen promovidas por la avaricia. El ser humano es el único que fabrica instrumentos para matar a sus congéneres. Por eso me sorprende cuando, tras un atentado, bien con una avión contra un rascacielos o mediante un "burrobomba", que provoca una masacre, se dice aquello de "acto inhumano" (no confundir con bombardeos "asépticos y selectivos" que destruyen poblaciones civiles con aviones "oficiales" desde las alturas, a eso se le llama "Operación Libertad Duradera"). ¡Qué hipocresía!, como si las armas fueran obra de los cérvidos o de los reptiles. Precísamente, lo que más define a la especie humana es la capacidad de matar a sus congéneres por pura avaricia con instrumentos creados "ad hoc". En boca de ese gran poeta urbano que es Evaristo: -"Va mal el negocio...? ¡Manda a la Caballería!. Como diría Quino por boca de Mafalda: -"Del hacha de piedra a los misiles nucleares, hay que ver lo mucho que ha cambiado la humanidad, y lo poco que han cambiadolas intenciones"
Se supone que la educación, la cultura, vivir en sociedad, la civilización en definitiva, atempera esa avaricia sin fin y la canaliza en beneficio del grupo, de la solidaridad. Sería el inicio de la Izquierda. Por tanto, el hombre primitivo sería de derechas, la selva pura y dura.
A día de hoy, de los pocos intentos serios de una sociedad de izquierdas fueron las Reducciones Jesuitas del Paraguay, esas que se cargaron entre la monarquía española de los Borbones y el Papado (Ver la película, La Misión). Que nadie me ponga de ejemplo la URSS, China o el "de lo que pudo ser y no fue" de Cuba. Criticar la izquierda por medio de estos ejemplos es como criticar la base de la doctrina cristiana usando de ejemplo al Vaticano o la pederastia de los curas.
En cuestión de frases prefiero la que dijo J.L. Sampedro. Dijo que él a medida que se hacía mayor más claramente veía las miserias del poder y más tendía a alejarse de él. Esto sí es una evolución lógica y no la de esos estómagos agradecidos que han pillado pesebre y son más liberales que Miltón Friedman.
Economía de mercado sin intervención estatal. El mercado se autorregula, privaticemos todo. Pero claro, no se les oyó demasiado cuando los estados, incluido EE UU, inyectó ingentes cantidades de dinero a los bancos en apuros para que no se fueran a la mierda. Al final es lo de siempre: privatizar las ganacias y socializar las pérdidias; convertir la deuda privada en deuda pública. Los paganos...los de siempre. Así cualquiera es de derechas, siempre y cuando yo esté en cima.


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