viernes, 1 de octubre de 2010

HUELGA PARCIAL

El problema de esta huelga no está en si había que hacerla o no; hay sobradas razones para hacer ésta y muchas más, con la que nos está cayendo. El problema está en la falta de credibilidad de dos sindicatos: Comisiones Comisiones Obreras Obreras y la O.G.T. (sic).
 El problema está en dos sindicatos que son dos monstruos llenos de "funcionarios" liberados que son imposibles de mantener con las cuotas de afiliación, es decir, son imprescindibles las subvenciones estatales (y... si quieres peces....).
El problema está en que no se puede hacer una huelga pactada con el gobierno de turno: -"tengo que chillar, voy a chillar, pero lo justo", para lavarse la cara, sucia de pactismo y conchabeo con las altas esferas de poder.
El problema está en que, a la vez que hacen la huelga, están negociando con gobierno y patronal (C.E.O.E.) a espaldas de todos.
Los ejemplos son varios: por no hablar de la agachada de orejas que pegó la U.G.T. (y el P.S.O.E. del alabado Julian Besteiro) en tiempos de Miguel Primo de Ribera por unos cuantos sillones; la tradición de bajarse los pantalones es larga. En tiempos de Aznar la huelga general también fue un paripé para tragar con todo inmediatamente y tratar de convencer a la gente de que la reforma era "guay".
En lo que respecta a las Vascongadas, el problema radica en que estos dos sindicatos sólo buscan la unidad de acción cuando les interesa o cuando no tienen más remedio (para no hacer el ridículo); pero, el resto del tiempo están haciendo todo lo posible para trasladar la negociación colectiva a Madrid y defenestrar los convenios provinciales ninguneando a los sindicatos abertzales. 
Con todo ésto, no es de extrañar que en las Vascongadas se hayan visto sólos. tanto es así que ni siquiera muchos de sus afiliados, y algún que otro delegado, desistieran de ejercer su derecho constitucional. Para qué? Si todo está "atado y... bien atado".

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