Como tengo dicho en Feisbuk, me gustan las corridas de toros y suelo ir a verlas a Bilbao. Ahora bien, considero que hay datos y razones objetivas suficientes para prohibirlas, y desde luego no iría a manifestarme en su defensa. El principal argumento es sencillo: ¡Señores, estamos en el siglo XXI, con espectáculos de tiempos de los romanos! (Alguno me dirá que el toreo a pie es mucho más moderno... lo sé).
No hace falta ir a los escabrosos detalles de veterinaría referentes al sufrimiento del animal; son de sobra conocidos.
Civilicen su entretenimiento (no torturen ni maten al animal) o desaparezcan.
Otra cuestión es la catalana, donde la prohibición se ha hecho a destiempo, con lo que es imposible desligarla de una pataleta por lo del constitucional y el Estatut; y, mal, no prohibiendo los muchos espectáculos festivos que se dan en Cataluña en los que se maltrata a los toros. Con lo cual es fácil entender que sólo se trata de una patada al españolismo (lo cual, tampoco me parece mal, dicho sea de paso).

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